“¿Qué es el Samu?” por la monja zen Cristina To Ku Kozen

El samú:

La definición más cercana que conozco es “el trabajo que se realiza sin un ánimo de provecho personal, para el bien de todos”, y es simplemente eso…realizar una tarea desde el principio hasta el final, con nuestro mejor espíritu, poniendo en ella toda la energía, la buena energía que nos da el zazen.

En lo personal no puedo separar la práctica del zazen de la del samu, porque para mi el samu siempre está dirigido a crear las mejores condiciones para la práctica… si es la cocina lo que me toca pienso que cuanto mejor coman, cuanto más rico, cuanto más satifechos queden los comenzales mejor será la atmósfera del dojo.

vasos, platos y cubiertos 2007

Igual es con todo, no hay un samu más importante que el otro. A veces pienso que es como un gran barco, en el cual todos ocupamos un lugar estratégico e irremplazable: los baños deben estar limpios, la mesa bien puesta y la vajilla reluciente, la comida rica, la leña en el fuego para poder tener agua caliente para bañarnos y hacer zazen limpios…el centro de todo es el zazen…simplemente…

Vivir la experiencia de un campo de verano es lo mejor que me ha pasado en los últimos años de mi vida; cocinar para mis compañeros de sangha y para mi Maestro es uno de los grandes regalos que esta vida me ha dado… Y aunque tal vez no se note, año a año estudio, experimento y ajusto sabores, tiempos de cocción y calidad de los platos para poder de esta manera honrar al Dharma y a aquellos que lo siguen.

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Pitufi Campo de verano del Maestro Deshimaru

El Tenzo Kiokun del Mestro Dogen es una lectura que recomiendo para todos aquellos que anhelen algún día ser cocineros de un templo zen.

Gasshó y no se pierdan el Ango de éste verano.

Cristina To Ku Kozen, Ciudad de Rosario, Argentina

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La vida cotidiana en el campo de Verano: la vida que siempre quise llevar

Hace tres años que realizo el campo de verano como permanente, es decir que estoy todo el mes trabajando y practicando en el templo. Mi experiencia personal me dice que la vida que se lleva en el campo de verano es el mejor entrenamiento para la vida diaria, para la vida en sociedad. En verdad, una vez que termina el campo de verano no puedo esperar a volver a mi vida secular, por llamarla de alguna manera,  para vivirla como un ser humano más evolucionado, más útil y más pleno que el ser humano que se subió al micro un mes antes para ir a Capilla del Monte.

Uno empieza el día practicando zazen. No hay mejor manera de empezar el día. Después se come un desayuno muy sano y nutritivo, una sopa de arroz tradicional de los monasterios Zen. Después a trabajar, el samú. Para el mediodía uno ya tiene hambre y realmente disfruta cualquier cosa que le pongan en el plato, que por otro lado generalmente es comida muy rica. Una siestita y a trabajar un rato más, después zazen. Cena y otro zazen para ir a dormir completamente tranquilo, iluminado.

Lavando ollas por primera vez en mi existencia

En el campo de verano, lavando ollas por primera vez en mi existencia

Algunos años practicando esta rutina me enseñaron un par de cosas importantísimas:

  • Se puede hacer un montón de cosas en un solo día.
  • Trabajar concentrado no te quita energía, te da más energía.
  • Con 15 minutos de siesta uno puede renovarse completamente.
  • Mi estómago realmente tiene fondo. Si uno se concentra en lo que come, con un solo plato basta.
  • No es necesario hablar mucho para tener una relación profunda con las personas.
  • Mi cuerpo es realmente mi servidor, mi herramienta y está ansioso de que lo use para lo que yo quiera. El cuerpo quiere aprender, cambiar, adaptarse. Si, al contrario, le pregunto a mi cuerpo qué es lo que quiere hacer, me va a responder “comer, dormir, pensar idioteces”, y el día va a ser aburrido para los dos.
  • La neurosis es fruto del aburrimiento, es energía estancada y malsana.

La columna vertebral de la rutina es la practica de zazen con el Maestro. No pasa desapercibido para mí que los puntos que he descripto más arriba de una manera totalmente mundana son el signo de una evolución espiritual profunda y espectacular.  El zazen “descomplica” al espíritu y eso te permite realizar la hazaña de llevar una vida simple, creativa y profunda.

No todo es color de rosa sin embargo. A veces los pensamientos me atormentan como nunca me han atormentado. En verdad el zazen y el samú en conjunto te enfrentan con tus miserias. En particular el samú con otras personas me enfrenta con las miserias más penosas para mí, las que me hacen ser disfuncional, “nulo” como dice mi Maestro. Encararlas y ver cuán patéticas son mis ilusiones tan nulas es parte del proceso de evolución, y por eso no me asusta mucho sufrir.

La agitación del zazen

La agitación del zazen

Al final del campo siempre estoy feliz, tranquilo. Mi cuerpo está en su peso ideal, mis músculos están tonificados por el samu, mi piel sana por el sol y la buena comida. Mi mente calma, poderosa. Estoy divino, sin miedo, las dudas y la ansiedad disipadas. Me encuntro completamente sano. Siempre dicen “la gente a veces cree que esto es un spa”, en realidad es mejor que un spa, sólo hay que sacarse un rato la careta social.

Bueno, también hay fiesta, baile, etc.  Hay de todo en un campo de verano, un mundo entero de emociones para ser experimentado desde la dimensión más alta de nuestras vidas.

Gassho.

 

Nicolas Nessi.

Kusen: enseñanza oral durante zazen

Vista desde el Dojo del Cerro Uritorco

Vista desde el Dojo del Cerro Uritorco

Lo central y esencial de un Campo de Verano es la práctica de Zazen, como en todas las prácticas intensivas (sesshines y jornadas). Pero lo genial del zazen de los  Campos es que practicamos muchos y con el Maestro Kosen.

Compartir la práctica así es increible de por si,  cada uno lo puede sentir en su Zazen, pero además de recibir la enseñanza silenciosa del Zazen del Maestro el a veces nos transmite su enseñanza oral durante el Zazen (llamada Kusen en la lengua Zen).

Foto de Flores en Pascuas en el Templo Shobogenji

Abajo hay un extracto de uno de los kusenes del Maestro Kosen,  en el Campo de Verano 2009 en el Templo Shobogenji. Obviamente en vivo y en directo durante zazen es como mejor se lo recibe.

Gasshó y buen zazen,
Mariano S.

En la Sesshin precedente continué el Shodoka con una frase que hacia la descripción del hijo de Shakya -Shakya es Shakyamuni Buda-. Es decir el verdadero discípulo de la verdadera línea de la enseñanza del Buda. Y la descripción estaba: un tipo muy simple pero con la cara fuerte. No parecía rico, pero no estaba pobre. Sus ropas estaban simples, pero el tenia nobleza natural. No estaba sucio, o feo, o vulgar. No tenía nada, pero en realidad tenía todo. Y tenia adentro de el un tesoro infinito que podía compartir con los demás, sin fin. Me hizo pensar, esta descripción: “para mi seria mi modelo, de hombre”. Pero pienso que es un modelo un poco personal, digamos. Es un modelo, para mí, de individualismo espiritual.

En el budismo es interesante porque están los dos lados: hay el individualismo espiritual, “nacimos solos y morimos solos”, siempre cuando dormimos al lado de una mujer o un hombre aunque nos amemos mucho no hacemos los mismos sueños; así hay una idea de realizar el ser que somos lo mejor posible, pero no es suficiente; esto es el Hinayana. Aunque sin la realización personal no puedes ayudar a los demás. Así los dos no pueden separarse; y el Maestro Nyojo lo dice. Hay gente que dicen: “soy Mahayana, soy Mahayana. Soy un bodhisattva, me ocupo de salvar a los demás. Y así no necesito cuidar a mi mismo. Puedo emborracharme y hacer cualquier cosa. Porque soy Mahayana [risa idiota]”. Pero la enseñanza de Buda contiene Hinayana, es la evolución personal, y Mahayana, que es salvar a todos los seres vivientes.

Así como un equipo de fútbol: es la Sangha. Y hacer funcionar un grupo, una Sangha, es muy difícil. Alrededor de nosotros tenemos dos veces 7 bandas de energía. Hay siete bandas Hinayana, que son alrededor del cuerpo, y siete bandas Mahayana, que son un poco más lejos del cuerpo porque son Mahayana. El microcosmos, el macrocosmos. Por eso en el Budismo los Tres Tesoros tienen una significación muy importante. Tomar refugio en los Tres Tesoros. Y los tres Tesoros existen también adentro de las siete primeras bandas. Es decir, existen como algo adentro de nosotros, Hinayana: Buda, Dharma, Sangha. Y existen también en las siete bandas que están mas o menos un metro afuera -en las ilustraciones de Buda siempre se ve como aura, una cosa redonda de bandas, de luz-. Y existen también afuera como Buda, Dharma y Sangha. Y no se puede decir por ejemplo: “bueno yo tomo solamente Buda y Dharma pero Sangha no, prefiero practicar solo”. Es imposible practicar solo. Vos no naces solo: sin la madre, sin el padre, son el doctor, sin la comida que come tu madre, sin el aire que respira tu madre no puedes estar y practicar. Sin todo el trabajo que han hecho los humanos: el hecho de saber hablar, escribir; todo el trabajo de evolución, hasta genética, desde millones de años; el trabajo de los ancestros. Así la Sangha es muy importante. Es esto: no practicar solo. También tiene la idea de relacionarse con el orden cósmico. Si esta cortado del orden cósmico…

Y realmente se hace porque las siete bandas que son alrededor de ti, a 20 centímetros, son en relación de conciencia con las siete bandas que están afuera a un metro.

En el Dojo no se ponen cosas que huelen muy fuerte, especialmente cuando se sientan cerca del Maestro.

Al final me cansa mucho criticar. Tengo muchas críticas para hacer. Pero a mi me gusta hacer un plano en el futuro y lograrlo, a tiempo, hacer lo que había dicho. Y al final decir: “¡BAM! parecía imposible pero lo hicimos; y mejor que todo lo que hemos pensado”. […]

El sentido es hacer algo mágico, algo perfecto. […]

Y trabajar y hacer en este espíritu es una alegría, es súper, es loco, es un placer.

(material inédito en proceso de edición).


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Los niños

niñas

El Campo de Verano es el acontecimiento más importante del año, un reencuentro con nuestro querido Maestro y la posibilidad de vivir por un mes la práctica de la forma más concentrada que permite nuestra vida en el mundo de hoy

De esta manera es una bendición que podamos concurrir con nuestros hijos. niños
Asistimos familias completas, mamás solas con hijos y papas solos con hijos.

Lo que nos reúne es la práctica de zazen.
Es en torno al zazen que se organiza toda la convivencia durante el campo de verano y nuestros hijos se integran  de manera maravillosa y vital.
Comparten íntimamente los momentos de una práctica que es el tesoro de la humanidad, aprenden a hacer samú,  a respetar el silencio, y se incorporan de una manera alegre a todos los momentos del día.

Durante el zazen los padres tomamos turnos para cuidarlos entonces  es el momento de desplegar todos los juegos disponibles.

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