ORDENACION 2011

La primera vez que fui al templo shobogenji sentí curiosidad por experimentar hacer zazen con mucha gente y cuando hablo de mucha gente es mucha gente. Llega el día. Muchos zapatos, sandalias, zapatillas a la entrada y monjes, bodisatvas preparandose a entrar. Entro al dojo(1), busco mi puesto, me siento en mi zafu (2) y hacer zazen.  Después de un momento estamos todos sentados en zazen, quietos. La tranquilidad es interrumpida por uno que otro movimiento de alguien acomodándose.

Llevaba ya dos días en el templo y hasta ese momento no había visto al Maestro Kosen (3), sentía curiosidad por conocerlo, de saber quien era, de cómo se comportaba, etc. Luego de un momento de estar en zazen oigo una campanilla, comprendo que viene llegando el maestro a hacer zazen con todos al dojo. Entonces el silencio se interrumpe por una gran risotada. Es él. Una risa desenfadada, sin tapujos, espiritual. Fue una gran impresión escucharlo reír de esa manera, fue como si me hubieran dado un gran kyosaku(4) me estremeció completamente, podría decir que me lleno de vigor, de energía y felicidad. Reía como si le hubieran contado un gran chiste, vaya a saber uno porque reía.

Él ríe, siempre ríe, bueno hay veces en que la sonrisa se transforma en una palabra y esa palabra es acompañada de una mirada muy severa como la de un tigre acechando. O hay veces en que ni la risa ni la palabra existen, puro silencio y su mirada se dirige hacia el infinito y más allá (como diría mi hijo)

Pero su risa fue lo que me impresiono profundamente….

Pedí la ordenación de monje al maestro, no sabía si me la daría o no. Pero la pedí igual, algo me impulsaba a pedirla no sé qué. Tal vez con el tiempo logre comprender el porqué de aquella determinación. Cocí mi Rakusu (5) junto a muchos amigos que también cocían. Un día que estaba terminando de cocer un monje antiguo me dice: “Che, tenés la ordenación de monje”… “Ah, ya” – dije yo. No atine a nada más y seguí cociendo.

Y llega el día de la ordenación, muy nervioso un tanto ansioso de saber que pasará. La ordenación en sí es muy simple pero muy profunda a la vez, es maravilloso. El día de la ordenación el maestro te da un nombre. El nombre que me dio mi maestro el 20 de febrero del 2011 fue el de “Fuku ka” que significa: Flor de la felicidad……………………… I shin den shin

Soy un afortunado de conocer y de seguir las enseñanzas de mi maestro, que me enseña de una manera u otra a alumbrarme con mi propia lámpara de ser mi propio refugio. Sin dejarme manipular por nada ni por nadie, ni menos por mi mismo.

Gassho!

zafu: cojin redondo para sentarse en zazen

Dojo: Lugar donde se practica zazen

Maestro Kosen: Sucesor del Maestro Deshimaru y 83 patriarca en el linaje del Budismo Zen

Kyosaku: bastón plano de madera utilizada por el maestro para evitar el adormecimiento o lapsus de concentración.

Rakusu: Kesa de 5 bandas usado por los monjes Zen.

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video enseñanzas Zen del Maestro Kosen

Shobogenka

Canto del ojo del Dharma

Parte 8

Parte 9

Éste es el primer fragmento (en dos partes) disponible del “Shobogenka”, un video documental-artístico-de-sabiduría, creado  con imágenes de la Vida en el Campo de Verano, el audio de los kusenes (enseñanza oral en zazen) del Maestro Kosen en el Templo Shobogenji durante los últimos Campos de Verano y  fragmentos de las filmaciones de una entrevista realizada al Maestro y de los Mondos (ceremonia de preguntas y respuestas entre discípulos y el maestro).

El Shobogenka fué realizado por el monje Héctor DoAn Ferreiro Dávila, realizador de cine y video, que reside y practica actualmente en la ciudad de México D.F.

Actualmente hay cinco partes disponibles online y se puede conseguir el DVD completo a la venta contactando al realizador, por ejemplo dejando un comentario.

MarianoS

“¿Qué es el Samu?” por la monja zen Cristina To Ku Kozen

El samú:

La definición más cercana que conozco es “el trabajo que se realiza sin un ánimo de provecho personal, para el bien de todos”, y es simplemente eso…realizar una tarea desde el principio hasta el final, con nuestro mejor espíritu, poniendo en ella toda la energía, la buena energía que nos da el zazen.

En lo personal no puedo separar la práctica del zazen de la del samu, porque para mi el samu siempre está dirigido a crear las mejores condiciones para la práctica… si es la cocina lo que me toca pienso que cuanto mejor coman, cuanto más rico, cuanto más satifechos queden los comenzales mejor será la atmósfera del dojo.

vasos, platos y cubiertos 2007

Igual es con todo, no hay un samu más importante que el otro. A veces pienso que es como un gran barco, en el cual todos ocupamos un lugar estratégico e irremplazable: los baños deben estar limpios, la mesa bien puesta y la vajilla reluciente, la comida rica, la leña en el fuego para poder tener agua caliente para bañarnos y hacer zazen limpios…el centro de todo es el zazen…simplemente…

Vivir la experiencia de un campo de verano es lo mejor que me ha pasado en los últimos años de mi vida; cocinar para mis compañeros de sangha y para mi Maestro es uno de los grandes regalos que esta vida me ha dado… Y aunque tal vez no se note, año a año estudio, experimento y ajusto sabores, tiempos de cocción y calidad de los platos para poder de esta manera honrar al Dharma y a aquellos que lo siguen.

deshimarustrompfs

Pitufi Campo de verano del Maestro Deshimaru

El Tenzo Kiokun del Mestro Dogen es una lectura que recomiendo para todos aquellos que anhelen algún día ser cocineros de un templo zen.

Gasshó y no se pierdan el Ango de éste verano.

Cristina To Ku Kozen, Ciudad de Rosario, Argentina

La vida cotidiana en el campo de Verano: la vida que siempre quise llevar

Hace tres años que realizo el campo de verano como permanente, es decir que estoy todo el mes trabajando y practicando en el templo. Mi experiencia personal me dice que la vida que se lleva en el campo de verano es el mejor entrenamiento para la vida diaria, para la vida en sociedad. En verdad, una vez que termina el campo de verano no puedo esperar a volver a mi vida secular, por llamarla de alguna manera,  para vivirla como un ser humano más evolucionado, más útil y más pleno que el ser humano que se subió al micro un mes antes para ir a Capilla del Monte.

Uno empieza el día practicando zazen. No hay mejor manera de empezar el día. Después se come un desayuno muy sano y nutritivo, una sopa de arroz tradicional de los monasterios Zen. Después a trabajar, el samú. Para el mediodía uno ya tiene hambre y realmente disfruta cualquier cosa que le pongan en el plato, que por otro lado generalmente es comida muy rica. Una siestita y a trabajar un rato más, después zazen. Cena y otro zazen para ir a dormir completamente tranquilo, iluminado.

Lavando ollas por primera vez en mi existencia

En el campo de verano, lavando ollas por primera vez en mi existencia

Algunos años practicando esta rutina me enseñaron un par de cosas importantísimas:

  • Se puede hacer un montón de cosas en un solo día.
  • Trabajar concentrado no te quita energía, te da más energía.
  • Con 15 minutos de siesta uno puede renovarse completamente.
  • Mi estómago realmente tiene fondo. Si uno se concentra en lo que come, con un solo plato basta.
  • No es necesario hablar mucho para tener una relación profunda con las personas.
  • Mi cuerpo es realmente mi servidor, mi herramienta y está ansioso de que lo use para lo que yo quiera. El cuerpo quiere aprender, cambiar, adaptarse. Si, al contrario, le pregunto a mi cuerpo qué es lo que quiere hacer, me va a responder “comer, dormir, pensar idioteces”, y el día va a ser aburrido para los dos.
  • La neurosis es fruto del aburrimiento, es energía estancada y malsana.

La columna vertebral de la rutina es la practica de zazen con el Maestro. No pasa desapercibido para mí que los puntos que he descripto más arriba de una manera totalmente mundana son el signo de una evolución espiritual profunda y espectacular.  El zazen “descomplica” al espíritu y eso te permite realizar la hazaña de llevar una vida simple, creativa y profunda.

No todo es color de rosa sin embargo. A veces los pensamientos me atormentan como nunca me han atormentado. En verdad el zazen y el samú en conjunto te enfrentan con tus miserias. En particular el samú con otras personas me enfrenta con las miserias más penosas para mí, las que me hacen ser disfuncional, “nulo” como dice mi Maestro. Encararlas y ver cuán patéticas son mis ilusiones tan nulas es parte del proceso de evolución, y por eso no me asusta mucho sufrir.

La agitación del zazen

La agitación del zazen

Al final del campo siempre estoy feliz, tranquilo. Mi cuerpo está en su peso ideal, mis músculos están tonificados por el samu, mi piel sana por el sol y la buena comida. Mi mente calma, poderosa. Estoy divino, sin miedo, las dudas y la ansiedad disipadas. Me encuntro completamente sano. Siempre dicen “la gente a veces cree que esto es un spa”, en realidad es mejor que un spa, sólo hay que sacarse un rato la careta social.

Bueno, también hay fiesta, baile, etc.  Hay de todo en un campo de verano, un mundo entero de emociones para ser experimentado desde la dimensión más alta de nuestras vidas.

Gassho.

 

Nicolas Nessi.