video enseñanzas Zen del Maestro Kosen

Shobogenka

Canto del ojo del Dharma

Parte 8

Parte 9

Éste es el primer fragmento (en dos partes) disponible del “Shobogenka”, un video documental-artístico-de-sabiduría, creado  con imágenes de la Vida en el Campo de Verano, el audio de los kusenes (enseñanza oral en zazen) del Maestro Kosen en el Templo Shobogenji durante los últimos Campos de Verano y  fragmentos de las filmaciones de una entrevista realizada al Maestro y de los Mondos (ceremonia de preguntas y respuestas entre discípulos y el maestro).

El Shobogenka fué realizado por el monje Héctor DoAn Ferreiro Dávila, realizador de cine y video, que reside y practica actualmente en la ciudad de México D.F.

Actualmente hay cinco partes disponibles online y se puede conseguir el DVD completo a la venta contactando al realizador, por ejemplo dejando un comentario.

MarianoS

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“¿Qué es el Samu?” por la monja zen Cristina To Ku Kozen

El samú:

La definición más cercana que conozco es “el trabajo que se realiza sin un ánimo de provecho personal, para el bien de todos”, y es simplemente eso…realizar una tarea desde el principio hasta el final, con nuestro mejor espíritu, poniendo en ella toda la energía, la buena energía que nos da el zazen.

En lo personal no puedo separar la práctica del zazen de la del samu, porque para mi el samu siempre está dirigido a crear las mejores condiciones para la práctica… si es la cocina lo que me toca pienso que cuanto mejor coman, cuanto más rico, cuanto más satifechos queden los comenzales mejor será la atmósfera del dojo.

vasos, platos y cubiertos 2007

Igual es con todo, no hay un samu más importante que el otro. A veces pienso que es como un gran barco, en el cual todos ocupamos un lugar estratégico e irremplazable: los baños deben estar limpios, la mesa bien puesta y la vajilla reluciente, la comida rica, la leña en el fuego para poder tener agua caliente para bañarnos y hacer zazen limpios…el centro de todo es el zazen…simplemente…

Vivir la experiencia de un campo de verano es lo mejor que me ha pasado en los últimos años de mi vida; cocinar para mis compañeros de sangha y para mi Maestro es uno de los grandes regalos que esta vida me ha dado… Y aunque tal vez no se note, año a año estudio, experimento y ajusto sabores, tiempos de cocción y calidad de los platos para poder de esta manera honrar al Dharma y a aquellos que lo siguen.

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Pitufi Campo de verano del Maestro Deshimaru

El Tenzo Kiokun del Mestro Dogen es una lectura que recomiendo para todos aquellos que anhelen algún día ser cocineros de un templo zen.

Gasshó y no se pierdan el Ango de éste verano.

Cristina To Ku Kozen, Ciudad de Rosario, Argentina

“Un día sin trabajo, un día sin comida”

El trabajo durante el campo de verano adquiere una dimensión extraordinaria. Uno hace cosas cansadoras, cosas que consideraría aburridas, pero uno igual está feliz, gratificado. Lo que sucede es que no es trabajo común. En realidad, el trabajo que acompaña la práctica de zazen, o samu en japonés, es el entrenamiento de los dioses. Es el entrenamiento para aprender a crear la realidad que nosotros soñamos en este mundo, haciendo uso de nuestras herramientas: nuestro pensamiento y nuestro cuerpo. Así, cada tarea, por más tonta que parezca, adquiere una significación profunda, y uno la hace con fe, con alegría, tratando que salga bien.

Para asegurar la práctica, la Sangha, o comunidad de practicantes, debe funcionar en forma coordinada. Hay un equipo que cocina, otro que sirve la comida, otro que lava los platos, otro que vuelve a poner la mesa para la próxima comida. El equipo de la basura limpia la cocina y saca la basura de todo el campo. La basura orgánica abona una huerta. Hay un equipo que junta la leña para calentar agua para bañarnos o cocinar. Otro equipo está responsabilizado de mantener los fuegos. Hay equipos que realizan tareas especiales, como reparación o contrucción de instalaciones. Hay samús más abstractos, como anotar las enseñanzas del Maestro o llevar la contabilidad, o ir a comprar insumos al pueblo.

Lavando los platos.

Lavando los platos.

Durante el tiempo que he practicado, he tenido la suerte de participar en la mayoría de las tareas que mencioné arriba. Tengo un pequeño panorama y sé que la Sangha es como un mecanismo, en el que cada uno hace su labor específica, y de esa labor dependen todas las demás. Si uno no trabaja, no comen todos. La frase del título, acuñada por el Maestro Hyakujo, no reviste para mí entonces el carácter de una premisa represiva, si no que es la plena y simple expresión de la interdependencia y la intimidad entre las personas que practican.

Un monje antiguo haciendo labores de carpintería.

Un monje antiguo haciendo labores de carpintería.

Durante los campos de verano he aprendido cosas que me han hecho más útil y me abrieron el panorama de mis capacidades. Entre otras cosas aprendí:

  • A cocinar algunas cosas.
  • A lavar los platos rápido y gastando poca agua.
  • A usar un hacha para cortar leña.

    Haciendo la mezcla.

    Un monje haciendo la mezcla.

  • Labores de electricidad.
  • Poner y reparar alambrados.
  • Albañilería básica.
  • Un poco de plomería.
  • A cuidar de una huerta.
  • A pintar paredes (más o menos).

Esto es muy notable para mí, nunca fui muy habilidoso.

Algo que me gusta mucho de la enseñanza de mi Maestro, es que siempre se mezclan todas las dimensiones de la vida, nada es demasiado mundano o demasiado espiritual como para no tomarse en serio. Entonces, un buen discípulo de mi Maestro, o el discípulo que a mí me gustaría ser, es un tipo espiritualmente muy profundo, un Buda, y a la vez una persona capaz de realizar cosas concretas, que no le tiene miedo a ensuciarse las manos.

Gassho.

Nicolas Nessi.

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